Qué significa analizar un testimonio.
El objeto puede centrarse en las condiciones de percepción, el recuerdo, la comunicación o la forma en que se recogió una declaración. Revisamos las fuentes disponibles y distinguimos entre la narración de la persona y los datos que permiten contrastarla.
El análisis pericial no certifica que una persona diga la verdad o mienta. Tampoco sustituye la valoración judicial conjunta de la prueba.
Memoria, sugestibilidad y condiciones de entrevista.
Se examinan, cuando forman parte del encargo, el tiempo transcurrido, el número de entrevistas, las preguntas formuladas, las condiciones de obtención del relato y las particularidades de comunicación relevantes.
Las coincidencias o discrepancias se describen en su contexto. No se equipara por sí sola una contradicción a una mentira ni una narración coherente a la certeza de los hechos.
Personas adultas, menores y necesidades de apoyo.
La metodología se adapta al objeto y a las características de la persona. En menores o personas con necesidades de apoyo, se valora si las fuentes y las entrevistas disponibles permiten responder a la pregunta sin añadir actuaciones innecesarias.
Si la revisión es únicamente documental, así se indica. El informe no presenta como evaluación directa el análisis de alguien a quien no se ha entrevistado.
Informe verificable y conclusión delimitada.
Cada observación remite al material concreto examinado: actas, grabaciones lícitamente aportadas, transcripciones u otros documentos del procedimiento. Se explica el método elegido y su alcance.
La conclusión responde a las cuestiones psicológicas planteadas. No ofrecemos detectores de mentiras ni porcentajes de veracidad personal.
Una pregunta frecuente.
¿Podéis confirmar que un testimonio es verdadero o falso?
No puede certificarse la verdad de unos hechos mediante una valoración psicológica. La pericia examina aspectos técnicos del relato y sus condiciones; el órgano judicial valora la prueba.
